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El Charro, La Plata y La Tequila

Descripción del Producto - Objetivo

EL LIBRO.- 

        LA PRESENTACIÓN.- Es una obra de arte en formato de libro, de edición única y limitada, de colección, irrepetible, numerada, nominativa, encuadernada y empastada a mano. La obra está empastada en fina piel de ternera, color café, con un grabado sobre la portada y contraportada relativo al tema central.

         

        LOS HERRAJES DE PLATA LEY 0.925 (quintada) Sobre la portada tiene colocado un herraje en plata que representa a un charro rayando su caballo a la entrada de un portón de hacienda que tiene dos columnas en cada lado coronadas por un copete que cubre un arco de medio punto. El copete tiene en su parte central y superior un nicho en forma de concha que simboliza la fertilidad, la continuidad, la protección materna y la feminidad. En las bases de los dos pares de columnas se dibujaron dos agaves de los cuales, al final del proceso, se obtiene la tequila. El libro tiene dos broches idénticos también en plata Ley 0.925 quintada que están colocados al canto del libro para cerrar la obra. Ambos herrajes representan a la Madre (Diosa) Mayáhuel, madre de los 400 hijos, de los 400 conejos, la madre del maguey. Unida a este dibujo se presenta el Conejo Tochtli, octavo de los 20 símbolos de los días que aparecen en el Código Borgia.

        MEDIDAS.- El libro mide 47.5  x  36  x 8 centímetros y un peso aproximado de 9.0 kilogramos.

        Letra Capitular

        Una letra capitular en una obra literaria como “El Charro, La Plata y La Tequila”, es, per se, un resumen pictórico o ideográfico del contenido del capítulo que abre.

                    El diseño o dibujo de la letra capitular “L”,  del EPÍTOME, se refiere a las dos etapas fundamentales de la historia de México: la prehispánica, integrada por grandes civilizaciones, como las Olmeca, Maya, Tolteca, Azteca, etc., y la cristiana, iniciada con la invasión Española y catequización del pueblo indígena. El arte e historia prehispánica están representadas por la pirámide de Kuk´ul´khan en Chichén Itzá (recientemente designada una de las 7 nuevas maravillas del mundo), y la segunda, por una cruz cristiana sutilmente esbozada sobre el eje vertical de la letra. Todo el dibujo está enmarcado por jeroglíficos mayas que lo embellecen aun más y que nuestra diseñadora Rommy Ayala logró comunicar con gran sencillez y arte.

                    El Castillo o Pirámide de Kuk´ul´khan (Quetzalcóatl- serpiente emplumada), durante los equinoccios de primavera y otoño, produce un efecto mágico, por el cual, el Dios Maya-Tolteca baja las escaleras para brindar el conocimiento al hombre al través de “las piedras”. Las pirámides buscan acercar al hombre con su Dios y a la tierra con el cielo.

                    La Pirámide de Kuk´ul´khan, fue construida en el año 80 d.c. con gran precisión matemática y astronómica que hoy nos permiten apreciar, en toda su magnitud, el arte e historia mayas.

                    Esta construcción fue levantada sobre templos anteriores de menor importancia, tiene 4 fachadas, cada una con 91 escalones que sumados al último que las une, suman y representan los 365 del año.

                    Situada al norte de la Península de Yucatán, Chichén Itzá fue una de las más importantes ciudades Mayas, fue también una ciudad iniciática, que promovía la enseñanza y práctica de conocimientos esotéricos . Era la Ciudad de los Brujos o Magos del Agua.

                    Chichén Itzá o de los Itzáes, guerreros y marinos originarios del centro y este de México, con la influencia y apoyo tolteca se vuelven a establecer en Chichén, por un periodo de casi tres siglos.


                    “Aun cuando Chichén Itzá (ciudad sagrada de los Mayas) nace a mediados del siglo V, su auge y dominio, hasta su caída en el siglo XIII, se dan durante los últimos años del Período Clásico y la primera etapa del Posclásico. Chichén Itzá, en esta fase de clara influencia Tolteca (aparecen los Atlantes de Tula), como también la hubo de Teotihuacan durante el Periodo Clásico Temprano en la bellísima ciudad maya de Copán (Honduras),  o en Altún Há (Belice), a la vez de convertirse en el nuevo centro hegemónico de la cultura Maya, desplazando a la cultura de El Petén (Guatemala), vive un lento y peligroso proceso de transformación y cambio, de lo místico, mágico y sagrado, a lo profano y guerrero, al introducirse en su cultura elementos importados que afectaron su religión, su organización política y social, y en general, toda su actividad. Pasaron de ser un pueblo organizado para el desarrollo social y cultural, a ser un pueblo guerrero y comerciante.


                    La clase gobernante, la realeza, fue reemplazada por un sistema colectivo burocrático, y la clase sacerdotal por guerreros y comerciantes. Si bien, el cambio fue asimilado lentamente, quizá forzados por la presión ejercida del centro de México, que ya representaba siglos de actividad comercial e intercambio cultural, su idiosincrasia también fue modificada, cuando menos en su expresión exterior, por que aunque parezca difícil de creer, el Maya conserva muchas de sus ancestrales creencias.


                    Coinciden la caída o abandono de Chichén Itzá, con la huida de los Itzáes (arrojados por Huac Ceel, Jefe de Mayapán, para fundar en la Isla de Flores la Ciudad de Tayasal), y con el inicio de la desaparición general de la cultura Maya, la que prácticamente se consumó, al tiempo de la conquista española, y su cruenta evangelización.


                    Chichén Itzá vivió, del siglo diez al trece, la influencia de dos estilos: el Maya (Pucc) y el Mexicano (Tolteca). La relación entre Mayas y Toltecas (de Tula) fue muy intensa, a tal grado que es difícil determinar cual fue la cultura que más influyó en la otra. Sin embargo, lo más probable es que haya sido Tula la que influenció a Chichén Itzá, tan es así, que la religión y la sociedad Maya, por conducto de los Itzáes (que era el pueblo Maya asentado en el poder), incorporaron a su panteón al rey tolteca Topiltzin, en su caracterización del dios “Quetzalcóatl” (serpiente emplumada), bajo la advocación o nombre de Kuk´ul´khan, Dios del Viento, que los Itzáes se encargaron de incorporar a su iconografía, insertando por doquier, además de águilas, a  jaguares, coyotes y cráneos (Gran Plaza de Chichén Itzá). Es el propio Kuk´ul´khan quien guía a los Itzáes en su regreso y reconquista de Chichén Itzá, y funda la ciudad de Mayapán.


                    Coinciden las versiones tolteca y maya, en que Quetzalcóatl huye de Tula expulsado por el Dios Tezcatlipoca, y se embarca en una balsa por el Golfo de México. La historia Maya, al respecto, habla del arribo a las costas de la Península de Yucatán de un personaje llamado Kuk´ul´khan (en Maya, serpiente emplumada). Para los Mayas, antes que una deidad, Kuk´ul´khan representó más al poder político, a la nueva casta asentada en el gobierno, que a un ser mitológico o divino.


                    Toda esta influencia terminó por concretarse en guerras intestinas, gran desencanto del pueblo Maya, y finalmente, la desintegración y abandono de los grandes centros ceremoniales y ciudades. Al contacto con los extranjeros, sobreviene una efímera pero importante reacción cultural del pueblo Maya, durante la cual los artesanos levantan excepcionales edificios en Chichén Itzá, Uxmal, Labná, Izamal, Sayil y Kabah.


                    En ese tiempo existían tres grandes centros: Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán, cuyos principales dignatarios formaron la Liga de Mayapán, una alianza que habría de terminar por introducir las costumbres toltecas en el mundo Maya, hasta la llegada de los españoles alrededor del año 1520. Sin embargo, la alianza no dura mucho y nacen definitivos problemas entre Chichén Itzá y Mayapán que terminan en conflictos internos. Mayapán es saqueada y sus jefes asesinados por un pueblo que ya no soportaba la excesiva tiranía de sus gobernantes. Nuevamente el pueblo Maya se disgrega y trae como consecuencia la inevitable última etapa Maya.


                    No solamente en la Península de Yucatán había problemas sociales, sino también en El Petén (donde los Quichés habían establecido su imperio) desaparecía todo signo de autoridad y orden social. Cien años después los españoles invaden la región Maya en medio de un caos general y una decadencia absoluta de irremediable final.


                    La historia del pueblo Maya concluía. Diseminado en pequeñas aldeas, tanto en Chiapas y la Península de Yucatán (Campeche, Quintana Roo y Yucatán), como en El Petén, sin autoridad rectora, sin clase sacerdotal que le guiara, el pueblo Maya perdió el camino y su destino. Su desaparición no es un enigma, ni un misterio, simplemente, así sucedió la historia. Una gran civilización que es transformada por influencias extranjeras, a la que le es modificado su estilo de vida, y con ello, su idiosincrasia deja de tener actualidad, y por ende, desaparece. Su gran sensibilidad artística, su misticismo religioso, su cosmogonía y orden universal, sus fantásticas invenciones calendáricas y matemáticas, en fin, todo el mundo Maya sucumbía.


                    Las únicas fuentes históricas escritas que hoy permanecen, además de los códices Dresde, Tro-cortesiano y Peresiano, son los Libros de Chilam Balam y el Popol Vuh”

        La obra tiene en su contenido una relación aproximada de 70% de fotografía (400 fotografías) y 30% de textos (138 páginas), lo que representa un total aproximado de 460 páginas de arte y diseño editorial. Se tomó la decisión de dar mayor presencia a la fotografía, dado que como dice la conseja popular, “un cuadro dice más de mil palabras”.

         

        EL ESTUCHE.-  Está elaborado en madera de caoba, en un tono igualado al de la piel que empasta al libro. La madera fue tratada con el extremo cuidado y delicadeza que da la experiencia de nuestros ebanistas. El estuche tiene cerradura y llave,  bisagras y 4 (cuatro) símbolos prehispánicos, en plata Ley 0.925 quintada.

        Al frente, sobre la tapa principal, tiene una ventana de cristal cortado con el sistema punta diamante que permite apreciar en el interior el símbolo central del libro.
        Al abrir el estuche se descubre el libro en todo su magnífico esplendor.
        Su interior está tapizado con tela de seda francesa de un excelso gusto y refinamiento que permite al libro embonar milimétricamente, evitando que tuviera cualquier desajuste que produjera movimiento interior con el posible daño a la obra.
        El estuche mide 56  x  40  x  12.5 centímetros aproximadamente y tiene un peso de 5.1 kilogramos.

         

        EL ATRIL.- Está elaborado en madera. El tono café del atril se igualó al del libro y al del estuche.

        El atril es una obra de arte dada la increíble ingeniería de diseño y trabajo artesanal, pues está fabricado de una sola pieza de madera, que no fue separada, ni cortada, y que sin embargo funciona para el objetivo que fue creado, o sea, que abre, despliega y cierra y todo es de una sola pieza, sin empalmes, ni junturas.
        El atril se mantiene cerrado por un broche de plata Ley 0.925 , quintada, con motivos prehispánicos que realzan su extraordinario diseño, belleza y presentación.
        El atril cerrado mide  50  x  30  x  4 centímetros y tiene un peso de 2.1 kilogramos aproximadamente.

         

        LA BOLSA.- Fue elaborada en piel de vaqueta color café, del mismo tono que el libro, el estuche y el atril. La piel de vaqueta es la que permite realizar y conservar el trabajo de piteado pues es de gran resistencia y limpieza.

        El piteado logrado es excepcional y está realizado por uno de los personajes más reconocidos en el mundo y ambiente charro de México.
        La bolsa tiene al centro de su lado frontal el lema “El Charro y La Tequila “ , así como dos herraduras también piteadas en cada lado de la bolsa, de las que nacen dos largas correas que permiten levantar y sostener el peso del libro, el estuche, el atril, y el propio peso de la bolsa.
        La bolsa mide 64  x  58  x  15 centímetros y tiene un peso bruto de 4.3 kilogramos.

         

        Los cuatro elementos que integran nuestro excepcional producto, tienen un peso total aproximado de 20.5 kilogramos y en cada uno de ellos se puso el mejor y mayor esfuerzo humano, tecnológico y material para lograr la excelsa calidad que a la vista queda, y nunca se antepusieron a la calidad y el arte,  razones financieras.

        “Es un producto Veblen, un Snob Value Good, diseñado y adquirible, no solamente por el que lo quiere, sino por el que puede comprarlo” Es una obra de arte “digna de admiración de reyes y presidentes”

        El peso bruto en plata en nuestra obra es de aproximadamente 500 gramos, sin considerar el extraordinario trabajo artesanal de nuestro orfebre y de los diseñadores que crearon y dieron forma al concepto global que dio por resultado esta obra de arte.

 

 

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